Parroquia Santa Inés

Desde la Fe hacia el plan pastoral

Palio

Inés, Virgen y Mártir del Evangelio. Los poetas celebran ya en su nombre: “ Agnese” , una alabanza a Dios, en pureza y castidad. Los doctores ilustran su gracia celestial y su fuerte valentía.

Su historia de vida, como grano de trigo que ha mostrado el don de la verdadera Vid, está garantizada por los relatos de algunos de los más grandes escritores del siglo IV, (San Ambrosio, San Dámaso, San Agustín y el poeta Prudencio).

La tradición la ha presentado como protectora de las vírgenes, de las prometidas, ya que ella eligió a Cristo como prometido; También de los jardineros, ya que la virginidad está simbolizada por un jardín clausurado el Hortus Conclusus.

Según la tradición, con apenas doce años, fue portada al Mártirio, a raíz de la persecución de Diocleciano, en torno al año 305. ( Rosa,Giorgi, Santos, Día a día entre el arte y la fe, Ed. Everest, 2006, Segunda Edición León, España. p. 50).

Cada veintiuno de Enero, en su dies natalis, (Día de su nacimiento en el Señor), es decir día de su Mártirio, son bendecidos los corderos cuya lana es usada por las monjas de Santa Inés, en Roma, para tejer el Palio de los arzobispos, el cual simboliza el cordero que el Buen Pastor ponía sobre sus hombros, y que tanto los salmos (22, 1-6), como el Evangelio de Juan (10,1-18), han descrito como actitud del Buen Pastor por excelencia que es Dios. Ese Palio representa el pueblo que el Señor, pone sobre los hombros del Pastor.

san pedroPrecisamente dentro de esta festividad, de la bendición del Palio de los nuevos arzobispos, es como inicia la inquietud por conocer más sobre la vida de Santa Inés.

El 29 de Junio del 2003, Solemnidad de los Apóstoles Pedro y Pablo, en la Basílica de San Pedro, de la ciudad Eterna, fui invitado a formar parte del servicio de altar del Romano Pontífice, su Santidad Juan Pablo II, (Hoy en día beato), dentro del contexto de la imposición del Palio arzobispal, el cual, es una banda de lana blanca, (Confeccionada de la lana extraída de los dos corderos bendecidos por el Papa, cada 21 de Enero, en la Solemnidad de Santa Inés), en forma de collarín, adornada con seis cruces de seda negra. Es la insignia exclusiva de los arzobispos residenciales o metropolitanos. Es semejante a una estola y se utiliza a modo de escapulario. Es de tela blanca salpicada de cruces, que les envía el Papa como distintivo de su especial dignidad.

La lana significa la aspereza de la reprensión a los rebeldes; el color blanco, la benevolencia hacia los humildes y penitentes.
La forma circular que encierra los hombros es el temor del Señor, por quien las obras se cierran a fin de que su perfume cubierto no se vaya desvaneciendo, como sucede si se descuidan las pequeñas cosas que, poco a poco, se cae en las grandes.

Tiene cuatro cruces situadas delante y detrás, a la derecha y a la izquierda, así el obispo debe poseer vida, ciencia, doctrina y poder. Se relaciona también con las cuatro virtudes cardinales, teñidas de púrpura por la fe en
la pasión de Cristo. En la parte anterior se representa la justicia: el prelado debe velar para dar a cada cual lo suyo.

En la parte posterior, la prudencia: el prelado debe cuidarse de dudas y pensamientos nocivos. A la izquierda, el coraje, para no sucumbir en la adversidad. A la derecha, la templanza, para no descontrolarse en la prosperidad.

Lo más significativo a mi parecer, es como dentro de esta celebración, los Palios se encuentran depositados, en la tumba de Pedro, Vicario de Cristo, mostrando así, la íntima comunión en la sucesión apostólica precisamente en la persona del Romano Pontífice.

El conocer el origen de este Palio me lleva a buscar la vida y obra de la Virgen y Mártir Inés, la cual se desarrolla en la ciudad de Roma, Italia, en tres lugares específicos:
- Piazza Navona. Lugar de su Martirio.
- Vía Nomentana. Sitio de su sepultura.
- Collegio Capránica. Casa de origen y;
- Santa Inés en Culiacán. Devoción a la Virgen y Mártir Inés.

El presente libro, pretende mostrar lo que históricamente se ha gestado a partir de la semilla del Martirizo de Santa Inés. Es por ello, que teniendo como base el contexto histórico de las persecuciones del siglo IV, es importante
destacar a una de las primeras víctimas Romanas, a una de las heroínas más importantes del Martirologio cristiano: Santa Inés. Sin duda alguna las actas de su Martirio son muy variadas.

Una de las versiones más fidedignas, según la tradición de la Iglesia y que inclusive nos viene transmitida dentro del oficio divino, del rezo de la liturgia de las horas, es la que San Ambrosio, Obispo de Milán, nos relata. Él señala,
dentro del tratado sobre las Vírgenes, el cual encontramos en el oficio de lectura, tomo 3 de la liturgia de las horas, en la editorial buena prensa, traducción española, en sus páginas del 1324 al 1326, lo siguiente: “Celebramos hoy el
nacimiento para el cielo de una Virgen, imitemos suintegridad; se trata también de una Mártir, ofrezcamos el sacrificio. Es el día natalicio de Santa Inés. Sabemos por tradición que murió Mártir a los doce años de edad.

Destaca en su Martirio, por una parte, la crueldad que no se detuvo ni ante una edad tan tierna; por otra, la fortaleza que infunde la fe, capaz de dar testimonio en la persona de una jovencita.

¿Es que en el aquel cuerpo tan pequeño cabía herida alguna? Y, con todo, aunque en ella no encontraba la espada donde descargar su golpe, fue ella capaz de vencer a la espada. Y eso que a esta edad las niñas no pueden soportar ni la severidad del rostro de sus padres, y si distraídamente se pican con una aguja se ponen a llorar como si se tratara de una herida.

Pero ella, impávida entre las sangrientas manos del verdugo, inalterable al ser arrastrada por pesadas y chirriantes cadenas, ofrece todo su cuerpo a la espada del enfurecido soldado, ignorante aún de lo que es la muerte, pero dispuesta a sufrirla; al ser arrastrada por la fuerza al altar idolátrico, entre las llamas tendía hacia Cristo sus manos, y así, en medio de la sacrílega hoguera, significaba con esta posición el estandarte triunfal de la victoria del Señor; intentaban aherrojar su cuello y sus manos con grilletes de hierro, pero sus miembros resultaban demasiado pequeños para quedar encerrados en ellos.

¿Una nueva clase de Martirio? No tenía aún edad de ser condenada, pero estaba ya madura para la victoria; la lucha se presentaba difícil, la corona fácil; lo que parecía imposible por su poca edad lo hizo posible su virtud
consumada. Recién casada no iría al tálamo nupcial con la alegría con que iba esta doncella al lugar del suplicio, con prisa y contenta de su suerte, adornada su cabeza, no con rizos, sino con el mismo Cristo, coronada no de flores, sino
de virtudes. Todos lloraban, menos ella. Todos se admiraban de que con tanta generosidad entregara una vida de la que aún no había comenzado a gozar, como si ya la hubiese vivido plenamente. Todos se asombraban de
que fuera ya testigo de Cristo una niña que, por su edad, no podía aún dar testimonio de sí misma. Resultó así que fue capaz de dar fe de las cosas de Dios una niña que era incapaz legalmente de dar fe de las cosas humanas,
porque el Autor de la naturaleza puede hacer que sean superadas las leyes naturales.

santa inesEl verdugo hizo lo posible para aterrorizarla, para atraerla con halagos, muchos desearon casarse con ella. Pero ella dijo:

<<Sería una injuria para mi Esposo esperar a ver si me gusta otro; él me ha elegido primero, él me tendrá. ¿A qué esperas, verdugo, para asestar el golpe? Perezca el cuerpo que puede ser amado con unos ojos a los que yo no quiero.>>

Se detuvo, oró, doblegó la cerviz. Hubieras visto cómo temblaba el verdugo, como si fuese él, el condenado; cómo temblaba su diestra al ir a dar el golpe, cómo palidecían los rostros al ver lo que le iba a suceder a la niña, mientras ella se mantenía serena. En una sola víctima tuvo lugar un doble Martirio: el de la castidad y el de la fe. Permaneció Virgen y obtuvo la gloria del Martirio”.

Este bello morir impresionó vivamente a los contemporáneos de la heroína. En aquella actitud, la generación que siguió a las persecuciones descubrió un alma fuerte y exquisita.

Los siglos se transmiten unos a otros, esta veneración entusiasta. De la poesía y la leyenda, la figura de la Virgen pasa al arte. En tiempo de Carlomagno, la representan los mosaicos romanos, vestida de una amplia túnica y coronada a la manera bizantina.

La escultura gótica empieza ya a poner a sus pies el cordero simbólico, que recuerda su nombre y su virginidad. Los artistas del renacimiento nos ofrecen su imagen aureolada de gloria y de belleza.

Esperando que este escrito, suscite principios de cercanía y devoción a nuestra Santa Patrona Inés y de igual forma se conozca su heroíca vida. Encomiendo el presente esfuerzo, al Dueño de la mis, para que siga suscitando en su Iglesia, vidas ejemplares, a imagen del Buen Pastor, que da la vida por sus ovejas.

Santa Inés, Virgen y Mártir, ruega por nosotros.